lunes

RE-CONOCER


Sueño, duermo, sueño siluetas de suaves poros.
Lugar donde se iluminan rincones oscuros pero que se reconocen por el tacto grabado, en la memoria de los tiempos.
Lugar donde se encuentran las almas encendidas. Allí donde tu y yo habitamos un día.

martes

EL AMOR HECHO PALABRA




Me gusta degustar tus labios dulces, cual ambrosía de los dioses.

Me gusta sentir tus manos vigorosas perfilando mis formas.

Me gusta el cálido abrigo que es tu cuerpo, arropado bajo una luz acariciadora.

Me gustas porque a través de tus palabras se cuela tu alma.



domingo

PASADO INSPIRADO


Me inspira tu serena espera. Y mi suave mirada. Me inspira mi proximidad y acercamiento progresivo. Me inspira tu complaciente expectación. Me inspira acariciar por donde la tela de la ropilla lo permite. Me inspira dedos inspirados. Me inspira soltar la piel del vestido. Me inspira besarte como si amamantarme quisiera. Me inspira silencio de gemidos y respiración. Me inspira un coito prolongado bajo la sombra. Me inspira tus movimientos acompasados y amorosos, tiernos, delicados, profundos, intensos, de una tranquilidad poderosa, lejana al salvajismo. Me inspira mi flujo lechoso y seminal entremezclado con tu flujo vaginal y femenino. Me inspira sonrisas y cansancio. Me inspira volver a empezar.






viernes

MARE NOSTRUM (CAPÍTULO XIV Y CAPÍTULO XV)




CAPÍTULO XIV

Fabrizio seguía muy de cerca todas las noticias que aparecían en el periódico sobre Susan y Klaus. Desde aquel día en el que volvió a saber de Susan por el reportaje del concierto en el anfiteatro de El Djem, en Túnez, lo primero que hacía nada más llegar a su despacho, era coger el periódico que Isabella le dejaba sobre su mesa.

Pasó rápidamente las hojas hasta llegar a las que le interesaban. De repente se desplomó sobre la silla.
-(No puede ser verdad, es una broma pesada)- pensó Klaus desesperado.
Isabella lo observaba con preocupación. Desde hacía casi dos meses, Fabrizio se lanzaba literalmente sobre el periódico, día tras día, como si intentara descubrir algo. Hoy lo debía de haber encontrado, y no debían de ser buenas noticias…
e repente Fabrizio se levantó, cogió el periódico, y se marchó sin dar ningún tipo de explicación. En ese momento, Isabella cogió el teléfono y, rápidamente, llamó a Concetta, para informarla de que algo no iba bien. Su suegra también estaba muy preocupada.
Ya en su casa, Fabrizio abrió de nuevo el periódico. Lo primero que le saltó a la vista fue la fotografía de Susan, que no estaba muy bien lograda, junto a Klaus, y varias personas más en segundo plano.
Sus ojos se dirigieron rápidamente hacia el titular del artículo:
“Boda sorpresa del Maestro Faber con su compañera de trabajo, Susan Valentí.
En una improvisada ceremonia por las calles de Reutlingen, en Alemania, bajo la atenta mirada del río Echaz como testigo, el Maestro Klaus Faber ha contraído matrimonio con Susan Valentí, la llamada “nueva revelación musical”. Para el almuerzo nupcial se eligió un escenario idílico, el Castillo Lichtenstein, a escasos kilómetros de la ciudad.
El Maestro Faber, de cuarenta y tres años, conoció a su actual esposa en un buque de crucero, el Cruise Roma, en el cual ella trabajaba como pianista. Klaus Faber está ahora en el cénit de su carrera. A principios de este año ganó un Premio de la Academia...( ). Como broche final de la tournée, darán un último concierto en La Reggia de Caserta, el próximo sábado 27 de Noviembre...“
Fabrizio desconsolado se agarraba la cabeza con las dos manos mientras leía el artículo. Cuando lo terminó, dejó el periódico a un lado, y se dirigió a su habitación. Cogió las llaves de su coche, la cartera y se alejó en el Alfa a toda velocidad.
Concetta entró en el salón. Había estado observando a Fabrizio desde la cocina, y sabía que en el periódico se encontraban todas las respuestas. Observó la foto.
- Así que es por tí, Susan Valentí...- dijo Concetta mirando fíjamente la foto- Fabrizio está enamorado...



CAPÍTULO XV


LA REGGIA DI CASERTA




“Había una vez…”, es la llave mágica que nos introduce en el mundo de los cuentos, un mundo hermoso, dulce, poético, que hace volar nuestra fantasía e imaginación; un mundo en el cual los reyes son buenos, los príncipes hermosos y delicados, las brujas feas y malvadas, los cofres están llenos de tesoros, y los palacios son enormes y dorados.
El cuento no es una realidad, pero gracias a estas invenciones poéticas podemos soñar, podemos escapar de la amarga realidad de cada día. Pero a veces la historia puede ser cierta, al menos en el marco exterior, y entonces, el espíritu se expande en unos nuevos y sugerentes sentimientos de placer, y esto se aplica tanto a los ricos como a los pobres, a los ingenuos y a los más sofisticados.
La Reggia di Caserta es un cuento de piedra y jardines. Aquí, mármol, yeso, plantas, agua, colores, se transforman en poesía, y hablan con el corazón. Es como si regresáramos a nuestra más tierna infancia, para encontrarnos con todo lo que un día nos hizo soñar.
Érase una vez: los reyes, las princesas, los caballeros y las damas, el ritmo de la música, el baile refinado…todo ha desaparecido en la niebla de la memoria, pero el Palacio Real, La Reggia, se quedó para darnos el encanto brillante, la combinación de la fantasía y la belleza. Y si cerramos los ojos, dentro de las hermosas y evocadoras habitaciones, veremos las figuras que poblaban el mundo de la pasión y encanto de nuestra niñez.
La magia y la realeza, el arte y los tesoros de la historia del pasado, en una obra de arte arquitectónica sin igual en el mundo. La Reggia di Caserta siempre ha sido el buque insignia de la cultura y el patrimonio italiano.

domingo

MARE NOSTRUM (3ª PARTE: EL REENCUENTRO)


CAPÍTULO XIII

Finales de Noviembre. Reutlingen (Alemania)


Como Klaus había pronosticado, los conciertos fueron un rotundo éxito, las críticas excelentes, y Susan se había convertido en una nueva revelación en el mundo musical.
En el baño principal de su casa, Klaus observaba las pequeñas pastillas que tenía entre sus manos. Se acercaba el final de la tournée, y con él su temido viaje a Houston. No le había contado nada a Susan, pero no se lo podría ocultar por mucho más tiempo
-(Es ahora o nunca)-pensó Klaus, cogiendo el teléfono.
-Despacho del Juez Heinrich Schulz- dijo una voz femenina al otro lado del teléfono.
-Necesito hablar con el Juez, por favor, de parte de Klaus Faber- contestó Klaus
-Un momento por favor, no cuelgue- respondió la secretaria
Pasados unos segundos, Klaus escuchó la cavernosa voz de su amigo de la infancia.
-¿Klaus?. ¡Qué sorpresa!...-dijo Heinrich entusiasmado
-Querido amigo, aquí me tienes de nuevo. ¿Podríamos vernos más tarde?. Necesito pedirte un gran favor...-contestó Klaus
Susan estaba recorriendo cada rincón de la acogedora casa de dos pisos, situada en la céntrica plaza de Reutlingen, bajo la atenta mirada de Anja, la mujer que se ocupaba de ella desde la muerte de los padres de Klaus, ocho años atrás. Sus manos se deslizaban por el mobiliario, mientras su mirada se perdía en la armonía de sus formas. El estilo Hepplewhite dominaba en toda la casa, dotándola de una elegancia sin igual.
-¿Le gusta la casa verdad?- preguntó muy sonriente Anja.
-Es preciosa, Anja, y muy acogedora. Hay que reconocer que Klaus tiene muy buen gusto...-respondió Susan
-Sin duda, señorita, no hay nada más que verla a usted- respondió rápidamente Anja.
-Susan, llámame Susan, por favor, y...gracias- dijo Susan un tanto ruborizada.
-Klaus me llamó hace un rato, quería que te comunicara que se tuvo que marchar temprano, y no quiso despertarte, también me dijo que te acompañase hasta el Alteburg Gutsgaststätte, un estupendo restaurante de cocina tradicional a orillas del río Echaz, y me dijo que te pusieras bien guapa...aunque eso no va a ser difícil- dijo Anja, con una bella sonrisa dibujada en su rostro.
-Bueno, pues entonces voy a cambiarme. No tardo nada, Anja- dijo Susan subiendo rápidamente las escaleras que conducían a la primera planta, donde se encontraban los dormitorios.
Susan eligió un elegante traje chaqueta color perla, una blusa esmeralda de seda y un abrigo en el mismo tono. Un suave toque de color en sus párpados, junto al brillo de sus labios fueron suficientes, gracias al bonito color que aún lucía su piel. El conjunto lo acompañó con un bolso de mano Gucci, con terminaciones niqueladas, y zapatos de tacón alto a juego, con plataforma tile. Cepilló su larga melena rojiza, miró su imagen reflejada en el espejo del dormitorio principal, y segundos después se reunió con Anja.
El Alteburg Gutsgaststätte se encontraba estratégicamente situado a orillas del río Echaz, lo que le permitía disfrutar de unas excelentes panorámicas, cerca de la zona peatonal y el moderno centro comercial, que atraía a muchos visitantes por la variedad de negocios y la posibilidad de relajarse en uno de sus agradables cafés.
Anja la acompaño hasta la entrada, mantuvo una breve conversación con el recepcionista, y poco después se marchó. El recepcionista la acompañó hasta una de las salas privadas del restaurante, abrió la puerta, indicó a Susan que entrara, y segundos después se marchó, cerrando la puerta tras él.
En el centro de la sala, en una mesa elegantemente adornada, se encontraba Klaus. Inmediatamente se levantó, y retiró una de las sillas para que se sentara Susan.
- Estás preciosa, Susan- dijo Klaus contemplándola.
- Gracias, Klaus. Me alegra saber que he acertado con la elección- respondió Susan.
- Siempre lo haces…espero que ahora también- dijo Klaus depositando una pequeña cajita en su plato.
Susan miró a Klaus extrañada, y cogiéndola entre sus manos se dispuso a abrirla. Dentro, incrustado en una aterciopelada tela azabache, se encontraba una alianza de oro blanco con diamantes engastados.
-Cásate conmigo, Susan…dijo Klaus emocionado
Susan se quedó sin habla. No daba crédito a lo que estaba sucediendo. Klaus cogió el anillo, se incorporó y mientras se lo colocaba en el dedo preguntó:
-¿Quieres casarte conmigo, Susan?, ¿me harás el honor de convertirte en mi esposa?
-Yo…es todo tan inesperado, Klaus…- dijo Susan sintiendo una fuerte presión en el pecho.
- Di que sí, te lo ruego. Me harías el hombre más feliz del mundo- dijo Klaus suplicando.
- Sí…-respondió Susan tras unos instantes de duda.
Klaus cogió a Susan por la cintura, la alzó y comenzó a girar con ella por la sala, gritando de alegría. En ese momento la puerta se abrió y entró Heinrich.
- Klaus, ¡ya está todo preparado!- dijo Heinrich sonriendo
- Querida Susan, te presento a mi amigo y Juez Heinrich Schulz. Él nos va a casar…-dijo Klaus colocando a Susan de nuevo en el suelo.
- ¿Ahora?- preguntó Susan abriendo los ojos de par en par
Klaus cogió el bolso de Susan, y sin soltarla comenzó a seguir a Heinrich.
Al acercarse al puente que debían de cruzar para llegar a los Juzgados, Susan se emocionó con la escena que tenía ante sus ojos. El puente se había convertido en un pasillo nupcial, decorado con hermosos ramos de flores, que terminaba en una carpa, donde les esperaban varias personas allí reunidas, entre ellas Anja.
La ceremonia se celebró ante la atónita mirada de los habitantes de Reutlingen que paseaban por allí. Varios periodistas que se encontraban en la ciudad para cubrir el reportaje del concierto de Klaus y Susan en el Friedrich List Hall, junto a la Orquesta Filarmónica de Reutlingen, lograron tomar varias instantáneas de la ceremonia.
Los testigos fueron Anja y su marido, y el improvisado buffet preparado para la ocasión por el Alteburg Gutsgaststätte , lo degustaron en el Castillo Lichtenstein, a dieciocho kilómetros de Reutlingen, en donde pudieron disfrutar del maravilloso paisaje Suabo con la riqueza de tonalidades otoñales que sus montes les ofrecían.
Susan contemplaba ensimismada, desde las murallas del romántico castillo medieval, el paisaje de montaña de media altura de los Montes Suabos. El Castillo Lichtenstein parecía sacado de un cuento de hadas. Nadie habría podido jurar aquella mañana que ese día se convertiría en la mujer de Klaus Faber.
Klaus la observaba detenidamente. Había conseguido ganar parte de su batalla personal casándose con Susan, pero ahora le quedaba la peor parte, la más dura, debía batallar con un enemigo muy poderoso, un enemigo al que sentía cada vez más cerca, y que le debilitaba cada vez más, el cancer...¿Cómo se lo iba a comunicar a su recién estrenada esposa?...



jueves

CLARO DE LUNA



¿Vienes?
Bajo el claro de luna te espero, desnuda.
Coronada con flores frescas:
narcos, lilios y lirios.


¿Vienes?
El canto del amor
marcaran los compases,
con sus mágicas notas.


¿Vienes?
Me entregaré a tu capricho,
para que bulla el hervor,
de tu sangre y la mía.


¿Vienes?
Respiraré tu aliento,
libaré tu saliva,
para que asciendas las dulces colinas.





lunes

ALMA MIA


Ávidas manos,
cual ligeras alas.
Tropel de caricias,
me arrancan el alma,
espero y desespero.