
Absorta en mis pensamientos en la barra del bar te vi entrar.
Estabas igual, impenetrable, pero con esa mirada que te hacía irresistible.
Un leve roce de manos, me embriaga la sensación de querer parar el tiempo.
Tu cuerpo, esa mezcla de arena y sal, recorro con los ojos tu espalda, contorno perfecto un segundo colmado de caricias, una melodía, unas miradas, un beso.
En largas miradas de noches hambrientas de besos, se hace imposible las palabras para describir la belleza y sensualidad que tantas veces he recordado de tí
Camina, ven y acompáñame. Deja que te enseñe a sentir el silencio sin hablar y suspiros enredados, entreguemos nuestro secreto a la noche.
Tus ojos dulces, tu sútil mirada, tus cabellos de sol, tu mirada desnuda el deseo de tenerme, avivas mis ganas de estar contigo.
El tacto de tus manos, cálidas, palpita tu energía y eso hace que sienta tus poros. Poros tibios y a la vez ardientes.
Vámonos, déjame acompañarte, déjame perderme en tus delirios, déjame perderme en tu vientre para nadar juntas hasta la cresta de las olas ,suspiremos al unísono, gimamos en el silencio de la noche, mi aliento será trémulo, mi piel requiere abrazos fusionados y savias mezcladas. Nuestras pieles sedosas se confundiran con las sabanas. Fluyamos para que nuestras esencias se derramen. Temblores de fuego, temblores febriles, sentencias húmedas.
Relato a Concurso, II Encuentro de Relatos y Poesia erótica del blog de Sr. García Francés.
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De Alma Azul y Rosa Arauz